junio 23, 2026

La misión épica de llevar la Biblia a todo México

 

¡60 Años Sobre Ruedas!

Imagina pedir un libro y que la persona que te lo entrega haya tenido que cruzar sierras, recorrer caminos de terracería y manejar durante días enteros solo para ponerlo en tus manos. Suena a película de aventuras, ¿verdad? Pues esta es la realidad cotidiana de la Sociedad Bíblica de México.

Justamente hace 60 años, en 1966, la Sociedad Bíblica de México se estableció formalmente como Asociación Civil, y con ello arrancó un nuevo e intrépido modelo de trabajo: los promotores institucionales. Estas personas tomaron la batuta después del gran trabajo que realizaban los antiguos colportores, asegurándose de que el mensaje no se detuviera.

Una oficina de cuatro ruedas

El trabajo de un promotor institucional no es para cualquiera. A estas personas se les asigna un vehículo, lo llenan hasta el tope de biblias y con ellas viajan por toda la extensión de nuestro territorio nacional. Su objetivo no es llegar a las grandes ciudades donde todo está a un clic de distancia, sino visitar las rancherías, adentrarse en las montañas y alcanzar los lugares más lejanos donde simplemente no hay una librería ni una distribuidora.

Ellos van a donde se requiere la palabra de Dios, viajando ciudad tras ciudad y devorando cientos y miles de kilómetros en la carretera.

El reto de la Sierra de Chihuahua

Para entender la magnitud de esta labor, basta con mirar el mapa. Llegar a lugares recónditos como la sierra de Chihuahua desde la Ciudad de México no es un paseo de domingo; es una travesía que requiere de dos o tres días de camino.

Pero, ¿qué pasa cuando finalmente el motor se apaga y el polvo del camino se asienta?

Una vez que el promotor llega a estos lugares remotos, comienza la verdadera conexión. Salen a buscar a las iglesias locales y a los pastores que aman la palabra de Dios. Allí les ofrecen las biblias para que las congregaciones estén equipadas, e incluso hacen tratos directos si algún pastor cuenta con una pequeña librería.

Ese es el corazón del trabajo institucional de los promotores. Es un esfuerzo físico, logístico y espiritual que se ha mantenido vivo durante seis décadas con un solo propósito: que la palabra siga llegando a todo nuestro país.

Así que la próxima vez que abras tu Biblia, recuerda que detrás de sus páginas hay miles de kilómetros recorridos, días de viaje y el esfuerzo incansable de héroes al volante que siguen en la ruta hoy en día.

 

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