abril 13, 2026

Diego Thomson: el hombre que trajo la Biblia a México

 

Hay historias que parecen sacadas de una novela de aventuras. Pero esta es real. Y es nuestra historia.

Corría el año 1827. México era una nación joven, apenas unos años libre de España. Y fue entonces cuando llegó a nuestras costas un hombre inglés, de unos 40 años, con levita oscura, sombrero de copa y una maleta llena de sueños. Se llamaba Diego Thomson.

Pero no venía por plata, ni por tierras, sino por algo mucho más valioso: traer la Biblia.

Thomson era agente de la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera. Y su misión era sencilla y gigante a la vez: que cada mexicano pudiera leer la Palabra de Dios en su propio idioma.

¿Suena fácil? No lo fue.

La espera que parecía eterna

Thomson llegó con cartas, peticiones y toda la ilusión del mundo. Pero el gobierno mexicano no respondía. Pasaron los meses. Las cartas se acumulaban sobre la mesa. Y él, paciente, escribía a sus superiores:

La demora parece estar grabada sobre todas las cosas aquí
Carta de Diego Thomson, 18 de julio de 1829.

No se rindió. Con el tiempo, aprendió que en México, como en el Reino de Dios, la paciencia y la perseverancia deben estar profundamente arraigadas.

Mientras esperaba, no se quedó cruzado de brazos. Comenzó a vender Biblias y Nuevos Testamentos a escondidas, desafiando los edictos que prohibían su circulación. En solo medio año, entre 1828 y 1829, logró vender 31 Biblias y 118 Nuevos Testamentos solo en la Ciudad de México. En Orizaba, otras 12 Biblias y 47 Nuevos Testamentos.

Parecen números pequeños. Pero para Dios, eran semillas gigantes.

Un mexicano llamado Lorenzo de Zavala

Thomson no estuvo solo. Dios le puso en el camino a un aliado inesperado: Don Lorenzo de Zavala, Secretario de Estado del gobierno mexicano.

Zavala no solo usó su influencia para abrir puertas. Hizo más. Un día, con una sonrisa generosa, le dijo a Thomson:

Quiero ser suscriptor anual de su Sociedad Bíblica.

Y le entregó un doblón de oro (una moneda española) para que comenzara su membresía.

Un mexicano creyendo en la Biblia para su pueblo. Zavala no era pastor. Era político. Pero entendió que la Palabra de Dios podía transformar a una nación.

La invasión española… y la victoria

Cuando todo parecía encaminarse, llegó una invasión española en 1829. Un ejército de 4,000 hombres intentó reconquistar México. El país entró en caos. El gobierno se disolvió. El Consejo de Gobierno, que estaba a punto de aprobar la libre circulación de la Biblia, fue disuelto.

¿Desánimo? Sí. ¿Rendición? Jamás.

Thomson escribió con fe inquebrantable:

El Señor reina y cuida su reino.

Y así fue. La invasión fracasó. Los españoles fueron humillados y expulsados. Y tiempo después, la Biblia comenzó a circular libremente por México.

Un legado que cumple 60 años

¿Y todo esto qué tiene que ver con la Sociedad Bíblica de México?

Mucho. Porque esos primeros pasos de Thomson fueron el cimiento de un ministerio que hoy, 60 años después, sigue llevando la Palabra a cada rincón de nuestro país.

Hemos traducido la Biblia a lenguas indígenas como tzotzil, maya, rarámuri y muchas más. Hemos entregado millones de Escrituras. Hemos visto vidas transformadas.

Y todo comenzó con un hombre inglés que no se rindió, un político mexicano que creyó en la causa, y un Dios que nunca olvida a su pueblo.

¡Únete a esta historia!

Esta es solo la primera de 60 historias que compartiremos en este año de celebración. Cada semana recordaremos a los héroes anónimos que hicieron posible que hoy tengas una Biblia en tus manos.

Pero la historia no termina aquí. Tú también puedes ser parte de este legado.

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Gracias, Diego Thomson. Gracias, Lorenzo de Zavala. Y gracias, México, por 60 años de historias de esperanza.

 

 

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